El vino tinto
Posted by microdic at 5:18 pm in Alimentación

Tanto en la comi­da diaria como en la gastrono­mía más exquisi­ta, el vino tinto es un valor indiscuti­ble. España pro­duce una gran va­riedad de caldos de diferente gra­dación y cuerpo que le convierte en uno de los paí­ses vitivinícolas con mayor presti­gio en el mundo.

Se denominan vinos tintos aquellos que proceden de uvas tintas y que, mediante técnicas permitidas, absor­ben el color y el tanino de los hollejos. El vino tinto es el único que fermenta junto con sus hollejos. Una vez finaliza­da la fermentación, los vinos se seleccionan por calidades y se decide su destino, ya sea una salida inmediata al mercado o bien una más o menos prolongada crianza. Los tintos de alta calidad en­vejecen en un plazo que va desde unos meses hasta dos años en barriles hechos con madera de roble francés o americano.

DENOMINACIÓN DE ORIGEN

Aunque son muchas las denominaciones de origen en España aquí destacamos las más significativas:

• Puede decirse que el Rioja es el Borgoña y el Burdeos de España. Esta región está dividida en tres zonas distribuidas según el terreno y la altitud: Rioja Alta, la Rioja Alavesa y la Rioja Baja, y su producción de vino tinto es muy importante. Los años en que la cosecha se considera excepcional se conservan una serie de mostos de vino para convertirlos en Gran reserva. Las bodegas son de alto nivel y producen vinos de calidad, nobles, redon­dos y equilibrados.

• En la comarca del Penedés, a los sistemas tradicio­nales de la elaboración del vino se han incorporado nue­vas tecnologías y nuevas ce­pas, que han dado como re­sultado unos vinos bien equi­librados, con unas ciertas características parecidas a los Burdeos tintos.

• En la Ribera del Duero es donde se produce el tinto más prestigioso y más caro de España: el Vega-Sicilia. Este fastuoso vino, diez años envejecido en barril, tiene una penetrante personali­dad. En esta región también se elaboran vinos muy bue­nos pero de concepción y precio diferentes.

• Los tintos de Navarra son, en su mayoría, vinos jóvenes muy agradables, recios y no muy finos. Hay algunas bo­degas que producen vinos de Crianza y Reservas de gran calidad. Estos, lógica­mente, tienen precios más elevados.

• Los vinos tintos del Priorato son de color rojo muy oscuro, vigorosos con un alto grado.

LA CONSERVACIÓN

Antes de comprar los vinos hay que pensar donde guar­darlos hasta que llegue el momento de consumirlos. Las condiciones ambientales del lugar donde se van a al­macenar son tan importantes o más que las de la tienda, sobre todo si van a perma­necer allí varios meses. La bodega casera debe es­tar perfectamente aislada de ruidos, vibraciones, olores y gases; poco iluminada y con temperatura constante entre 10 y 15 °C, pero ventilada y sin corrientes de aire; con una humedad entre el 70 y el 80 por ciento.

Para almacenar los vinos en un piso o apartamento se en­cuentran en el mercado ar­marios-bodega que ocupan poco espacio y pueden con­tener unas cien o doscientas botellas.

Una alternativa puede ser un cuarto trastero en el sótano de la casa, lejos de calderas, motores o parkings. Los si­tuados en áticos o azoteas son poco recomendables debido a las bruscas altera­ciones de temperatura.

LAS BOTELLAS

La botella es muy importan­te para la buena conserva­ción y envejecimiento del vino. Existen unas formas de botella características de las grandes regiones producto­ras de vino que se han im­puesto por su personalidad. Salvo algunas excepciones, Francia ha homogeneizado el mercado de la botella del vino y en España se suelen seguir sus criterios.

• Botella bordelesa. Como su nombre indica procede de Burdeos. Principalmente usada para tintos.

• Botella borgoñesa. Proce­de de la región de Borgoña, eterna rival de Burdeos. Prin­cipalmente para tintos.

• Botella alsaciana o tipo Rhin, es fina y elegante. Para vinos blancos.

• Botella para champaña o cava. Tiene más espesor y resistencia para aguantar la presión de seis atmósferas que reina en su interior.

• Botella jerezana. Tiene di­ferentes formas y una acusa­da personalidad. Como su nombre indica procede de Jerez de la Frontera.

EL SERVICIO DEL VINO

El cuidado con que se sirva el vino no modifica los defec­tos y virtudes del mismo, pero contribuye a aumentar su disfrute.

• La botella debe cogerse por la mitad. Al escanciar el vino no se debe tocar el bor­de de la copa con la botella.

• Llenar la copa hasta algo más de la mitad, nunca has­ta el borde.

• Una vez servido el vino, hay que levantar la botella dando un pequeño giro de muñeca con el fin de evitar la caída de la última gota de vino.

• Para servir dos tipos de vino durante una misma co­mida es imprescindible pre­sentar dos copas para cada persona. Al servir el segundo plato retirar las copas que fueron utilizadas para el pri­mer vino.

• Recordar que un vino jo­ven servido en primer lugar acentúa la calidad de otro más añejo.

• La razón de que el vino tinto se sirva «chambre», o sea a temperatura ambiente, es porque al ir calentándose con la mano sus elementos aromáticos comienzan a evaporarse. Un auténtico vino tinto no necesita más que el calor de una habita­ción y de la mano que rodea la copa para soltar todos sus aromas.

TEMPERATURAS IDEALES

Nada contribuye más al pla­cer proporcionado por un buen vino que su adecuada temperatura.

• Tintos ligeros: de 10° a 13 °C.

• Tintos de Crianza y Reser­va: temperatura ambiente mientras no exceda los 18°C.

LA COPA INDICADA

Una buena copa tiene un vo­lumen apropiado de casi un cuarto de litro, con el cuerpo, el pie y la base bien diseña­dos. El borde ha de ser muy fino.

Para los vinos tintos suelen utilizarse dos tipos de copas, la tipo Burdeos para los vi­nos de mediana crianza, que con su diseño en forma de tulipán permite que los aro­mas lleguen a la nariz. La copa tipo Borgoña, más an­cha que la anterior —si bien la boca sigue siendo estre­cha— es para los tintos de larga crianza. No hay como el cristal fino e incoloro para apreciar la transparencia y la intensidad de color de un buen vino.

RECOMENDACIONES GASTRONÓMICAS

Al seleccionar los vinos para una comida o cena hay que tener en cuenta los platos que van a acompañar, y el mejor criterio a seguir es la preferencia del que lo va a consumir.

• Tintos jóvenes y ligeros: carnes o pescados de poca elaboración.

• Tintos jóvenes con cuer­po: guisos de carne y platos de legumbres.

• Tintos de Crianza: guisos de carne, asados, caldereta.

• Tintos de Reserva y Gran Reserva: carnes muy elabo­radas y platos de caza. Tam­bién van perfectamente con los quesos curados.

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